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Desde que nacemos la sexualidad forma parte de nuestra vida. Desde que somos niños experimentamos sensaciones placenteras a las caricias y observamos con detenimiento las muestras de amor y afecto como besos y abrazos en los adultos que nos rodean.
Cuando entramos a la pubertad establecemos nuestra identidad sexual mientras a la vez, seguimos recogiendo información sexual a partir de los medios, las amistades, la familia y la educación.
Hablar claro con los jóvenes sobre el sexo es importante para evitar crearles actitudes negativas o erróneas de la sexualidad
Al iniciar la pubertad, el tema del sexo y adolescencia empieza a tomar prioridad y cada vez preocupa más al joven.
Es en esta etapa cuando se dan los primeros pasos hacia el despertar de la sexualidad, en el cual la familia y el ambiente juegan un rol decisivo e importante. Sin embargo, no es la etapa correcta para perder la virginidad, mas si la adecuada para descubrir sensaciones y empezar a aprender información clave para vivir una vida sexual sana y responsable.
El ambiente familiar demasiado permisivo con los adolescentes conduce a una precocidad de la vida sexual, al igual que sucede con las familias muy restrictivas o con normas muy rígidas. Esto conlleva a un problema, ya que los jóvenes empiezan una sexualidad siendo aun muy inmaduros y poco concientes de la situación.
Además, se ha asociado el inicio precoz de las relaciones sexuales con la incidencia problemas ginecológicos y psicosociales en la vida adulta tales como rechazo del cuerpo, comportamientos fuera de norma, fracaso en el estudio, entre otros.
Aquí unos cuantos comportamientos y actitudes típicas de cómo se vive la sexualidad en sus inicios.
Nuestros primeros pasos para convertirnos en los amantes que seremos de adultos empiezan así:
Es una función de los padres hablar de sexo con sus hijos.
Para muchos padres, estas conversaciones son incomodas, pero son platicas inevitables y de mucha ayuda al adolescente para que este pueda aclarar sus dudas respecto al sexo y construir así una sexualidad mucho más sana, que en algún momento tendrá que comenzar, no vayan a pretender que sus hijos serán por siempre vírgenes.
Una vez que tu hijo o hija comience a explorar su cuerpo, hay que empezar las charlas sobre sexo. En esos momentos, que aún son muy niños, hay que explicarles claramente y por los nombres correctos, las partes del cuerpo humano y los órganos reproductores, enseñarles también para que sirven y la importancia de mantenerlos limpios. Hay hacerles sentir confianza de manera que ellos acudan a ustedes padres cuando algo no ande bien o crean que no es correcto.
Cuando los hijos son adolescentes hay que explicarles la importancia que tiene para el resto de la vida el crear una sexualidad sana y responsable.
Es muy importante hablarles acerca de las implicaciones que tiene el sexo en la vida.
Converse con su hijo (a) de manera tranquila e inspírele confianza, muéstrese como un “papa moderno y comprensivo” pero siempre firme en sus convicciones.
Al hablar de sexo y adolescencia Eçenséñele también que el sexo no es malo, que es un gran paso y algo muy hermoso, pero que requiere de una madurez y responsabilidad que se alcanza cuando se es un poco más grande.
Al hablar de sexo hágalo siempre con la verdad y con mucha claridad, no sienta vergüenza
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