- 27-Marzo-2010 -
Droga mortal del amor
Droga mortal del amor
Nacion.Com. Un peligroso inhalante, que puede matar a quien lo usa, se comercializa sin ningún tipo de permiso en tiendas tipo sex shop.
Aunque el popper (reventador) no está incluido en la lista de psicotrópicos, los efectos dañinos sobre la salud encendieron las alertas de la Policía de Control de Drogas (PCD), el Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) y el Ministerio de Salud.
Inspectores de este último despacho visitaron en febrero varias tiendas, pero no hallaron el producto. La Nación compró el jueves dos frascos de popper en un centro comercial en San Pedro de Montes Oca, San José.
Los productos no estaban a simple vista. En uno de los locales lo tenían bajo llave en una caja de seguridad; en el segundo se hallaba en un cuarto aparte. Cada dosis de 0,40 onzas costó ¢12.500
Los vendedores nunca hablaron de efectos secundarios. En una tercera tienda el inhalante “estaba agotado”.
La ministra de Salud, María Luisa Ávila, confirmó que este producto no está registrado en el país. Así se lo certificó el 16 de febrero Nidia Morera, de la plataforma de servicios del Ministerio de Salud.
“Si lo venden es porque ingresó de forma ilegal”, manifestó la Ministra.
Creado para dilatar los vasos sanguíneos en el caso de pacientes con angina de pecho – insuficiencia de aporte sanguíneo al corazón– , en los sex shop se ofrece para intensificar el placer sexual.
El popper también es conocido como “la droga del amor”.
La Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de los Estados Unidos prohíbe la comercialización de inhalantes que contengan nitritos... y ese es el principal componente del popper.
En una página en Internet, una de las tiendas ofrece diversidad de presentaciones de popper: Iron Horse, Jungle Juice, Jungle Juice Plus, Maximum Impact, Quicksilver, Rush, Gold y Hardware. Tienen un costo entre $25 y $30.
Los frascos comprados por La Nación advierten –en inglés y en letra diminuta– que el producto “puede ser fatal si es ingerido”. También indican que puede causar “irritación de piel y severa irritación de ojos”.
El producto, fabricado en San Francisco, California (Estados Unidos) no explica cuál es su uso.
La PCD recibió los primeros informes sobre el consumo de popper en setiembre del año pasado.
“Existía un problema de legalidad, pues no es un producto prohibido. Sin embargo, no hay ninguna razón médica para venderlo como un estimulador sexual.
“Lo grave es que cualquiera puede morir de una sobredosis, pues esto le quita oxígeno al cerebro”, advirtió el jefe de ese cuerpo policial (por razones de seguridad se omite su nombre).
La PCD trasladó el caso al ICD a principios de año. “Está claro que no es un psicotrópico, pero sí una sustancia potencialmente peligrosa para la salud”, señaló la doctora Darling López, jefa de la Unidad de Información y Estadística sobre Drogas del ICD.
El director adjunto de este, Carlos Alvarado, dijo que aunque por ley al Instituto no le correspondía actuar, si coordinaron con Salud.
“Se llevaron a cabo varias inspecciones, pero resultaron negativas. Nos pareció importante pasar la alerta (a Salud).
“El ICD no está de acuerdo con el consumo de sustancias que puedan afectar la salud”, puntualizó Alvarado.
El Ministerio de Salud se enteró de la anomalía el jueves, por consultas de este medio. Ese mismo día, la Ministra gestionó la clausura de uno de los locales.
Ayer hizo lo mismo con otro, al tiempo que emitió un comunicado de prensa. La funcionaria confirmó que hubo decomiso de productos y que se procederá a revocar el permiso de funcionamiento de los negocios que venden popper.
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