|
|
Para los varones no suele ser sencillo reconocer sus disfunciones sexuales. Y más difícil aún les resulta hablar del tema con su pareja o consultar un especialista. Las causas pueden ser orgánicas, pero mayoritariamente son de carácter psicológico. La cuestión es cuáles son estos problemas eyaculatorios, cómo se tratan y cómo evitar que afecten las relaciones.
Cuando se presentan problemas eyaculatorios, muchos hombres temen que su hombría sea cuestionada. Es por ello que evitan buscar ayuda, hacerse estudios clínicos y hablar del tema con su pareja. Pero esa actitud únicamente logra agravar la situación, ya que las respuestas no llegan y la frustración aumenta.
Los problemas eyaculatorios más frecuentes son la eyaculación precoz, la tardía y la aneyaculación.
Se denomina eyaculación precoz a la eyaculación que se produce involuntariamente tras una excitación rápida. Esta problemática afecta a más de un tercio de la población masculina. Las causas más frecuentes son de carácter psicológico y pueden estar ligadas a depresiones, estrés o ansiedad. Si la causa es física, puede asociarse con afecciones en la uretra o la próstata, a alteraciones neurológicas o al mal uso de fármacos.
La eyaculación tardía es la eyaculación que se retrasa considerablemente por un excesivo control del reflejo eyaculador. En lugar de darse minutos después de la penetración, se produce mucho tiempo después (tres cuartos de hora, por ejemplo). Puede deberse al consumo de medicamentos como antidepresivos, de alcohol u otras drogas, o a la existencia de alguna enfermedad como la diabetes. La mayoría de las veces las causas son psicológicas, y están vinculadas a miedos o represiones.
La aneyaculación, en tanto, es la ausencia de líquido seminal. La ausencia puede ser total o parcial (hay eyaculación durante la masturbación pero no en el coito).
Cabe señalar que son muchos los elementos participantes al diagnosticar el origen de los problemas eyaculatorios: cansancio físico-psíquico, edad, estrés, desinterés por la pareja o falta de atracción, eventos o experiencias sexuales traumáticas, y sentimientos de culpa o inhibiciones fruto de la educación religiosa recibida, entre otros.
Según el caso y el grado de afección, estas disfunciones pueden tratarse con fármacos, psicoterapia y/o con la ayuda de un sexólogo. En primera instancia es esencial visitar al médico y descartar posibles inconvenientes orgánicos mediante análisis.
El diálogo en la pareja es clave para poder afrontar esta situación. Es importante que la conversación tenga lugar en privado, en calma, sin distracciones ni reproches, y sin traer a colación otros problemas, como los económicos.
Sin dudas, será muy positivo que la mujer pueda acompañar al varón en este proceso, que vaya con él a la consulta terapéutica si fuera necesario, y que en los momentos de intimidad contribuya a crear un clima relajado.
Que exista un problema de eyaculación, no debería impedir el goce en la relación sexual. Si ambos integrantes de la pareja están pendientes del problema, habrá tensión y presión. En cambio, si se vive con naturalidad, habrá más chances de hallar soluciones. El placer debe trascender lo que suceda con la eyaculación, sea ésta precoz, tardía o inexistente.
Beneficios del Orgasmo para tu salud: Numerosos estudios han revelado que esta sensación placentera, tanto en el hombre como en la mujer, provoca distintos beneficios funcionales al organismo. Leer Más...
2 Posturas del Sexo Tántrico para disfrutar esta noche! Anímate! Leer Más...
¿Es necesario el coito para poder disfrutar de una relación sexual? Leer Más...
|
Ver más...